El sismo de 7,8 grados deja en ambos países escenas de destrucción y desesperación entre la población.
Los fallecidos se cuentan ya por centenares.
Los equipos de rescate siguen en una lucha contrarreloj para intentar rescatar a los supervivientes enterrados en los escombros de las casas.
El terremoto y sus réplicas han derruido edificios enteros. Los hospitales están totalmente colapsados y las autoridades temen que los muertos sobrepasen el millar.


