A propósito de la escalada bélica en Oriente Medio, otro asunto ha despertado las alarmas y ha puesto a más de uno en alerta máxima, y es que este pasado sábado 5 de Octubre, se registró, según diversas fuentes, un terremoto de 4.5 en la escala de Richter en la zona desértica del norte y el centro de Irán, específicamente en Aradan, provincia de Semnan, desatando un frenesí de especulaciones sobre la posibilidad de que esta anomalía sísmica haya sido en realidad una prueba atómica del régimen de los ayatolás para intentar disuadir a Israel de su anunciada represalia contra Irán, por el masivo ataque de la semana pasada con misiles balísticos sobre el territorio hebreo.
¿Se habrá unido Irán al club nuclear?
Hasta ahora no ha habido ninguna declaración oficial sobre el tema, pero muchos expertos creen que Irán está más cerca que nunca de tener el arma nuclear, si no es que ya la tienen, en medio de un conflicto que cada día escala más y más.
Otro de los detalles que llamó la atención de los analistas, es que no hubo réplicas posteriores al movimiento telúrico, lo que hace pensar a muchos que en realidad se trató de una prueba atómica.
La agencia de noticias NorNews, que opera como altavoz oficialista del Consejo de Seguridad Nacional de la República Islámica, ha tachado las especulaciones de simples «rumores» asegurando que una prueba de esas características iría en contra de la doctrina nuclear iraní.
«Los rumores sospechosos provienen de los medios extranjeros, son completamente falsos y contrarios a la doctrina nuclear y defensiva de Irán», reza un mensaje publicado en las redes sociales de dicha agencia.
Israel, Estados Unidos y el programa nuclear iraní
El programa nuclear iraní, viene desde la época en que este país de Oriente Medio era un aliado clave de Estados Unidos en la región en plena Guerra Fría y la nación persa era regida por el Shah Mohammad Reza Pahlevi.
En 1979, una Revolución islámica sacude al país, se instaura un régimen teocrático, las políticas cambian y la retórica se vuelve hostil hacia Occidente, y los Estados Unidos e Israel son declarados enemigos jurados del régimen de los ayatolás.
Desde entonces, el tema de la energía nuclear en manos iraníes se volvió terroríficamente peligroso, dando paso a una guerra sin cuartel para que el régimen chiita, eterno desestabilizador de la región, no pueda contar en su arsenal con un arma nuclear.
El programa nuclear iraní empezó a suponer una preocupación para la comunidad internacional a partir de 2002, cuando se descubrió que existían centros clandestinos: uno de enriquecimiento de uranio en Natanz y uno de agua pesada en Arak (una planta de producción y un reactor de investigación).
A pesar de haber firmado en 1968 y ratificado en 1970 el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares y de haberse comprometido, mediante dicho tratado, a no desarrollar dichas armas, Irán ha seguido desarrollando un preocupante programa nuclear, lo que le ha traído graves consecuencias para su desarrollo económico, pues ha sido aislado y severamente sancionado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea.
No obstante, poco le ha importado esto, y su ambicioso programa ha seguido su curso con la ayuda de otros actores (China y Rusia) y con ello, no ha dejado de amenazar a sus enemigos, sobre todo a Israel, con quien ahora mismo mantiene una confrontación que está a punto de irse a mayores términos, con consecuencias desastrosas para la región y para la humanidad.
¿Debemos alarmarnos?
Todos conocemos el número de zapatos que calza la República Islámica de Irán y de lo que serían capaces de hacer si contaran con un arma nuclear en sus arsenales, también conocemos que a sus dos principales enemigos no les tiembla el pulso a la hora de responder y que menos aún, miden el alcance de sus acciones y todo esto… mantiene al mundo en vilo.
Debemos llamarnos a la calma, debemos ser escépticos, pero también debemos estar alertas, porque a estas alturas, el mundo depende de un hilo, (más bien de un botón nuclear) y de la voluntad de los seres humanos, y todos sabemos ya, cuán vulnerable y voluble suele ser la voluntad de los seres humanos.


