Santo Domingo– La Constitución dominicana, también conocida como la «Carta Magna», fue proclamada el 6 de noviembre de 1844, apenas nueve meses después de la independencia de la República. Desde entonces, ha experimentado 40 reformas, siendo la más reciente en octubre de este año. Esta última modificación incluyó importantes cambios, como la unificación de las elecciones, la reducción de la matrícula de diputados, la independencia del Ministerio Público y la limitación del período presidencial a un máximo de ocho años, prohibiendo la reelección posterior.
A lo largo de su historia, las reformas a la Constitución han reflejado tanto intereses políticos como demandas sociales.
A continuación, algunos hitos importantes en su evolución:
- Primera reforma (1854): Durante el gobierno de Pedro Santana, esta reforma suprimió el artículo 210, restringiendo los poderes del Ejecutivo y fortaleciendo el Poder Judicial y el Congreso. También extendió el período presidencial de 4 a 6 años, permitiendo la reelección por dos períodos consecutivos de forma transitoria.
- Constitución de Moca (1858): Considerada la más democrática de la historia dominicana, esta constitución garantizó derechos fundamentales como el libre tránsito y la libertad de expresión y reunión pacífica, aunque no incluía el voto para las mujeres.
- Reforma de 1865: Consolidó los derechos fundamentales ya establecidos, pero aún sin otorgar el derecho al voto a las mujeres.
- Reforma de 1866: En esta revisión, se limitó el poder de la Asamblea Nacional para modificar la Constitución. Básicamente, fue una reedición de la Constitución de 1865, con mínimas variaciones.
- Restauración de 1868: Durante el regreso de Buenaventura Báez, se restauraron algunas disposiciones de la Constitución de 1854, reafirmando el mecanismo de reforma constitucional.
- Revisión de 1872: A instancias de Buenaventura Báez, se estableció un consejo revisor que permitió la reelección presidencial. También prohibió el derecho de los creyentes protestantes a celebrar cultos, declarando a la Iglesia Católica como la religión oficial.
Estos cambios reflejan cómo la Constitución dominicana ha sido moldeada por la evolución de la sociedad y los intereses del momento, adaptándose a los retos históricos y políticos del país.


