Lukashenko se perpetúa en el poder tras unas elecciones a todas luces amañadas

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“Que 20 años no es nada, que febril la mirada”… bueno, pus ya a estas alturas de la vida, el noble de Gardel (de haber estado entre nosotros) tendría que ir pensando en cambiar la letra del afamado tango “Volver” porque sí, el no tan bueno y eterno mandamás de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, HA VUELTO UNA VEZ MÁS… y ya va por 31.

Lukashenko, quien ostenta el poder en la ex República Soviética desde 1994, ha vuelto a “ganar” las elecciones bielorrusas (7mo mandato consecutivo) con un increíble 87.6 % de votos a favor.

El proceso ha sido calificado de «farsa» y de flagrante violación a la democracia por la Unión Europea (organización que no ha reconocido los resultados) y por la oposición bielorrusa, y la verdad es que son pocos los que aspiraban a ver otra cosa en la nación del Este de Europa, teniendo en cuenta que ya en 2020, la gente hastiada de Lukashenko se tiró a las calles a protestar y el régimen respondió con una cruenta represión, recordada como una de las más violentas que se recuerden desde la caída de la cortina de hierro.

Principal aliado de Moscú en Europa

No podemos pasar por alto que el régimen de Lukashenko, ha sido por años, el principal aliado de Vladimir Putin en el viejo continente.

El territorio de Bielorrusia fue utilizado como base para la invasión Rusa a Ucrania en Febrero de 2022, recordemos que fue Bielorrusia un factor determinante a la hora de disolver aquel raro e incómodo intento de asonada por parte del grupo de mercenarios Wagner que casi entró a Moscú con intenciones marcadamente  sediciosas… y claro está ¿cómo olvidarlo?, en territorio bielorruso, se encuentran enclavadas, algunas de las numerosísimas armas nucleares rusas, algo de lo que usualmente alardea Lukashenko, quien también firmó un pacto de seguridad con Putin, para defenderse mutuamente en caso de agresión externa.

El “último dictador de Europa”

El “último dictador de Europa” como se le ha catalogado en numerosas ocasiones, ha respondido a las acusaciones de fraude de la manera a la que nos tiene acostumbrados usualmente, espetando que: “Occidente me importa un bledo”.

El septuagenario mandatario, a quien no le molesta en lo absoluto que lo tilden de dictador, ha prometido, cual Zeus sentado en el Olimpo y con el rayo en la mano listo para fulminar,  arreciar con la represión política y los encarcelamientos contra todo aquel que ose oponérsele.

De igual y descarada manera, Lukashenko se ha atrevido a decir que «Tenemos una democracia brutal en Bielorrusia…no presionamos a nadie y no silenciamos a nadie», afirmaciones que muchos han catalogado como una burla.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, felicitó este lunes a su socio Alexander Lukashenko, por su reelección como “hombre fuerte” en Bielorrusia, y afirmó que los comicios del domingo muestran el «indudable respaldo del pueblo a su líder”.

Chistosito que nos ha salido el muy hijo de Putin… ¿verdad que sí?