
El siempre solidario Gobierno de Japón, ha anunciado a través de su Agencia de Cooperación Internacional que pretende ayudar a mejorar de manera sustancial el tránsito y el transporte en las calles y avenidas del Gran Santo Domingo, basados en la gran experiencia que tienen en la materia y mediante el uso de las mejores tecnologías que tienen a su disposición.
Convenio de colaboración entre INTRANT y el Gobierno Nipón
Para lograr estos objetivos, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y el Gobierno de la Tierra del Sol Naciente, han firmado un acuerdo que incluye el diseño e implementación de un proyecto de solución vial que será elaborado en un plazo de alrededor de tres años.
De igual manera, y como parte del proyecto, también se realizó este viernes el seminario sobre innovación y tecnología para mejorar la tránsito en el Gran Santo Domingo en el que participó el director del Intrant, Milton Morrison, técnicos de la entidad y expertos en movilidad del país asiático.
El director Morrison, le explicó a la prensa que en el evento participaron algunos especialistas japoneses que cuentan con una vasta experiencia en el tema de la movilidad vehicular como es la empresa Canon.
“Ellos van a estar trabajando tres años aquí, primero harán un diagnóstico de cuál es la situación que tenemos en República Dominicana, y a partir de ahí, nos harán sugerencias de que cómo mejorar” dijo el director del Intrant y añadió que por ahora el convenio firmado se limita a la solución técnica del problema del tránsito y el transporte y luego se podría analizar algún financiamiento económico.
¿Tiene solución el tema del tráfico en el Gran Santo Domingo?
Cuando analizamos la intención, la motivación y el personal técnico que nos asesorará en el futuro, nos invade el positivismo, pero de igual manera, para nadie es un secreto que en nuestra ciudad, el tráfico es un verdadero caos.
La combinación de una infraestructura descuidada, la falta de orden en las calles, la inoperancia de algunos semáforos, el desatino e indolencia de algunos agentes encargados de dirigir el tráfico y claro está, como olvidarlo, la indisciplina social que arropa a UN GRAN POR CIENTO DE LOS DOMINICANOS, a cuya cabeza marchan por supuesto, las hordas salvajes que conducen los “temibles” carros públicos y motoconchos, convierten al tráfico vehicular en Santo Domingo, en una especie de viacrucis más difícil de atravesar que el mitológico laberinto del Minotauro. Entonces vale la pena preguntarnos: ¿Será posible, que en un futuro no muy lejano, podamos circular por un Santo Domingo descongestionado, organizado, disciplinado y cívico?
Por lo pronto, tendremos que esperar con oriental paciencia, decirles «irasshaimase» (bienvenidos) a los buenos japoneses, dejarlos trabajar y otorgarles de buena fé, el beneficio de la duda.

