Libano- En lo que parece ser ya la confirmación de una guerra abierta, Israel ha vuelto a golpear, esta vez se trata de Ibrahim Aqil, jefe de unidades especiales de la milicia chiita Hezbollah, mientras mantenía una reunión en el barrio de Dahiye, el mismo suburbio donde el pasado 30 de Julio, el ejército israelí le dieran muerte a Fuad Shukur, número dos de la organización y mano derecha del líder de la misma, Hassan Nasrallah.
Aqil, por quien el gobierno norteamericano ofrecía una longeva recompensa de 7 millones de dólares, tras considerarlo responsable por el atentado a la embajada norteamericana en Beirut en 1983, ataque que cobró la vida de 63 estadounidenses, se encontraba junto a otros miembros de su unidad cuando fue localizado en un edificio que fue bombardeado de forma selectiva, acción que dejó al menos 9 muertos y 59 heridos, según el último parte que han dado las autoridades sanitarias libanesas.
Estados Unidos pide a sus ciudadanos abandonar el Líbano
Después de que las FDI bombardearan el citado suburbio, el portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, advirtió a los ciudadanos norteamericanos de no viajar al Líbano e instó a los que permanecen en aquel país a marcharse cuanto antes.
Kirby también aseguró no tener conocimiento sobre si el gobierno israelí advirtió a su homólogo norteamericano acerca de los ataques recientes mediante el uso de dispositivos electrónicos, a la vez que reiteró la voluntad de su gobierno a seguir buscando la paz y evitar una escalada total de la guerra en la región.
Hezbollah contraataca y advierte
La milicia Hezbollah también ha hecho lo suyo y un par de horas antes, desató un feroz ataque, lanzando más de un centenar de misiles hacia el territorio del Norte de Israel, aunque se desconoce si estos ataques causaron víctimas.
Después de los recientes ataques que dejaran 37 muertos y miles de heridos en uno de los bastiones del grupo en Beirut, Hassan Nazrallah, líder de la organización, advirtió que todos estos ataques “se enfrentarán con un ajuste de cuentas y un castigo justo, de la manera que ellos esperan y de la que no esperan también”.
“El momento de la verdad llegará. Su naturaleza, su alcance, cuándo y dónde… eso es algo que definitivamente nos reservamos para nosotros”, puntualizó el líder de la milicia partidis


