¿Quién le diría al audaz explorador vikingo, Erik el Rojo, que la tierra que descubriera en el siglo X, la enorme y remota isla de Grønland (tierra verde) iba a ser objeto de una conflictiva polémica al día de hoy?, y es que polémica nunca ha faltado cuando de Donald Trump se habla, porque de todos es sabido que el presidente electo de los Estados Unidos no se mide a la hora de decir lo que piensa de lo que sea… y donde sea.
Primero lo primero, el canal de Panamá
Recientemente, ya Trump se había referido de manera belicosa sobre el tema del control del canal de Panamá, y este martes, ha vuelto a tomar la batuta, advirtiendo con recuperar el control del importante enclave (incluso con el empleo de la fuerza militar), acusando al país centroamericano de imponer tarifas de paso excesivas a los barcos estadounidenses que utilizan esta vía entre el Atlántico y el Pacífico.
En una rueda de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, Trump aseguró que China «básicamente está tomando el control» del canal y advirtió sobre la creciente influencia del gigante asiático en este paso crucial para el comercio internacional.
«El Canal de Panamá es vital para nuestro país. Está siendo operado por China. Se lo entregamos a Panamá, no a China, y han abusado de ese regalo. Nunca debió haberse tomado esa decisión», declaró.
Debemos recordar que las obras de construcción del canal interoceánico fueron iniciadas por Francia en 1881 , pero asumidas y terminadas entre 1904 y 1914 por los Estados Unidos, país que mantuvo el control del importante paso hasta 1999, año en que fue cedida la autoridad del mismo al país. Centroamericano por el recientemente fallecido presidente Jimmy Carter, como parte de los acuerdos Torrijos/Carter.
¿Cuál es la movida con Groenlandia?
El interés de Trump por la estratégica isla de Groenlandia (la mayor isla del mundo) no es nuevo, ya el presidente había sondeado esta posibilidad durante su primer mandato, pero ahora, ha renovado el interés doblando las apuestas.
Groenlandia ha sido históricamente un territorio de interés estratégico tanto por su magnitud, como por su ubicación, a medio camino entre los océanos Atlántico y Ártico, la isla pertenece a Dinamarca, peroooo… la población groenlandesa no quiere saber de los daneses, y boga por romper definitivamente los lazos con Copenhague.
Estados Unidos ya cuenta con presencia militar en Groenlandia, en virtud de una alianza con Canadá que se remonta a 1958, en plena Guerra Fría, y que lleva por nombre Mando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD, por sus siglas en inglés). Cuenta con varias instalaciones, incluidas bases militares, con el objetivo de recabar información de Inteligencia y contener potenciales amenazas.
Trump no ha dicho cuánto estaría dispuesto a pagar ahora, pero sí que ha hecho público su interés, apelando a temas de seguridad nacional para reclamar Groenlandia. El magnate republicano alude a los movimientos de barcos rusos y chinos en las inmediaciones.
Es importante recalcar que la inmensa isla ártica está geográficamente más cerca al continente americano que de Europa.
Groenlandia no está a la venta
Respecto a las manifiestas pretensiones del próximo presidente norteamericano de anexar el territorio de Groenlandia a Estados Unidos, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha dicho de manera enfática que “Groenlandia es de los groenlandeses”.
Desde 2009, Groenlandia tiene derecho a declarar su independencia mediante referéndum, una aspiración agitada de nuevo en estas últimas semanas por el primer ministro local, Mute Egede, quien también le ha salido al paso desde diciembre a las aspiraciones anexionistas resucitadas en las últimas semanas por Trump.


