Mientras el pasado martes 1ero de Octubre, se desarrollaba el debate entre los candidatos a la vicepresidencia de los Estados Unidos, J.D. Vance por el Partido Republicano y Tim Walz por el partido Demócrata en la ciudad de Nueva York, algo poco común acontecía en las redes sociales.
El exmandatario y candidato a la presidencia de los Estados Unidos el próximo Noviembre, Donald.J. Trump, anduvo ese día navegando por su red social X y allí se expresó específicamente sobre un tema, contrario a lo que puedan pensar todos, Trump no habló de política en esta ocasión, sino que se dedicó a exaltar la trascendental carrera deportiva de una leyenda que acaba de morir, el icónico jugador de béisbol, Pete Rose.
¡Háganlo ahora!
Trump abrió fuego, y de una manera muy respetuosa criticó a la Major League Baseball por no haber perdonado a Rose y por no haberlo incluido en el Salón de la Fama, y dijo que él considera que la leyenda “pagó el precio de sus acciones”. Trump fue claro y conciso, pidiendo incluso que la decisión se tomara de forma inmediata, en medio de los actos velatorios.
“El gran Pete Rose acaba de morir. Fue uno de los jugadores de béisbol más magníficos que jamás haya existido. ¡Pagó el precio! Las Grandes Ligas de Béisbol deberían haberlo dejado entrar al Salón de la Fama hace muchos años. ¡Háganlo ahora, antes de su funeral!”, redactó el presidente Trump.
El dilema entre las Grandes Ligas y Pete Rose
Rose, falleció la semana pasada a la edad de 83 años. El “hombre hit” como era conocido, fue expulsado de la Gran Carpa en 1989, cuando se supo, después de una investigación ordenada por las MLB, que el líder en hits de todos los tiempos en el máximo béisbol del mundo, apostaba en partidos, incluyendo juegos de su propio equipo, mientras era jugador activo y también cuando fue mánager de los Reds.
Este asunto, cubrió con un manto de vergüenza y deshonra una carrera que hasta ese momento era intachable y que prácticamente lo catapultaba de manera directa, por sus números, sus récords y por sus logros sobre el terreno, al Salón de la Fama de Cooperstown.
La sombra lo acompaño por el resto de sus días, a lo largo de todos estos años, Rose se defendió intentando desmentir todos estos señalamientos en su contra. No obstante, admitió su culpabilidad a mediados de la primera década de los 2000. Desde entonces pidió repetidamente su reinstalación, pero murió sin el perdón de la MLB, algo sus admiradores y la gran mayoría de los fanáticos del béisbol por todo el mundo, han señalado como una medida injusta y excesiva.


