Ahmed Abu Kahtallah, líder de un grupo de milicianos que en 2012 atacara las instalaciones del Consulado Norteamericano en la ciudad de Bengasi, Libia, fue sentenciado nuevamente este jueves a 28 años de prisión.
La primera sentencia que se le impuso al ciudadano libio, fue de 22 años, pero como era de esperar, un tribunal federal de apelaciones en la ciudad de , dictaminó que la condena original era “irrazonablemente baja” y se ordenó un nuevo proceso.
En esta ocasión los fiscales generales fueron con todo, pidiendo de 60 años a cadena perpetua, pero esto no fue posible porque el juez de distrito, Christopher Cooper, adujo que no creía que los delitos por los que fue condenado el imputado, merecieran una sanción mucho más alta, por lo que solo agregó 6 años más a la condena inicial.
¿Quién es Ahmed Abu Khatallah?
Katallah, es uno de los tantos libios que se alzaron contra el gobierno tiránico de Muamar el Gadafi en 2011, luego de lo cual, creó una pequeña milicia de alrededor de 30 hombres a la que llamó “Obeida Ibn Al Jarra” en honor a uno de los primeros generales que tuvo el Islam.
En la noche del 11 de Septiembre de 2012, grupos de manifestantes, entre los que se encontraban Katallah y varios miembros de su milicia, se congregaron frente al consulado estadounidense en Bengasi, y luego de confusos incidentes, atacaron la sede y le prendieron fuego. La agresión se extendió hasta el otro día, causando la muerte de 4 norteamericanos, entre los que se encontraba el embajador Christopher Stevens.
Varios testigos presenciales aseguraron ver a Katallah dirigir el ataque y que fue notable el papel que desempeño en el mismo, por lo que fue acusado y se le presentaron cargos en Estados Unidos en 2013.
Epílogo para Ahmed Abu Katallah
El 14 de Junio de 2014, un comando de operaciones especiales de los Delta Force, capturó a Katallah en Libia en una misión encubierta con nombre en clave “Greenbier River” subiéndolo, después de que se resistiera al arresto, a bordo del buque de transporte anfibio USS NEW YORK y trasladándolo a Washington DC, donde fue acusado, juzgado y finalmente condenado.
El largo brazo de la Justicia Norteamericana
La gran mayoría de los individuos que han estado detrás de ataques terroristas a territorio norteamericano, han visto cómo sus fechorías no se olvidan y como aún después de años prófugos, el Gobierno Norteamericano no escatima esfuerzos para capturarlos vivos o muertos.
Entre los casos más célebres, tiene un lugar cimero el ajusticiamiento del líder de Al Qaeda, el saudí Osama Bin Laden, quien 10 años después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, fuera localizado y eliminado por un comando de los Navy Seals en Pakistán.
Otro caso trascendental fue el de su sucesor en la dirección de Al Qaeda, el egipcio, Ayman al Zawahiri, con un amplio rosario de ataques a los Estados Unidos, quien fuera eliminado en 2022 por el disparo preciso de un misil lanzado desde un dron, cuando se encontraba residiendo “tranquilamente” en Kabul, la capital de Afganistán.
Otro que corrió suerte parecida fue Kalid Sheid Mohammed, el terrorista paquistaní, autor intelectual de los ataques del 11/S, que se pudre en la prisión de Guantánamo, Cuba, luego de ser arrestado en Paquistán en 2023 y allí vive el infierno que se merece.
La lista es larguísima, con una clara conclusión, y cito textualmente, las palabras del actual presidente, Joe Biden, luego de la muerte de Ayman al Zawahiri “Se ha hecho justicia. Quienes amenacen a Estados Unidos, deben saber que los encontraremos y los liquidaremos”.


