Alemania-Hace 4 días, en la ciudad de Múnich, un individuo musulmán de origen bosnio y nacionalidad austriaca fue abatido por la policía alemana después de enfrentarse a los agentes del orden con un arma de fuego muy cerca del consulado israelí en dicha ciudad.
Suceso, que (junto a otros) ha conllevado a que las autoridades alemanas tomen medidas extremas.
Habla la ministra del Interior
Nancy Faeser, ministra federal del interior, ha ordenado más control en todas las fronteras terrestres alemanas con el fin de contener la entrada de ilegales extranjeros y el avance del integrismo islámico y ha dicho a este respecto: “Reforzamos nuestra seguridad interior con medidas concretas y continuamos nuestra dura lucha contra la inmigración irregular”. También habló sobre la seguridad interior debido a las amenazas del islamismo radical y de la delincuencia transfronteriza: “estamos haciendo todo lo posible para proteger mejor a la población de nuestro país contra esas amenazas” subrayó la ministra.
Avanza la derecha
Ante el aumento exponencial de crímenes violentos (como la muerte de 3 ciudadanos en un festival callejero a manos de un individuo sirio) y la falta de control ante el problema de la migración ilegales, los ciudadanos comunes y corrientes expresan cada vez más su descontento y hace unos días, este descontento se manifestó en las urnas, cuando la población del estado oriental de Turingia, abrumada por tanta inseguridad y violencia, decidió elegir al partido de derecha Alternativa Para Alemania (AfD), fuerza política que obtuvo casi un tercio de los votos logrando una contundente victoria catalogada como “un triunfo histórico” y es que desde el fin de la segunda guerra mundial, un partido de derecha no lograba una victoria en una elección al parlamento estatal.
Reacciona la izquierda
La reacción de la izquierda no se hizo esperar, el canciller Olaf Scholz dijo sentirse “amargado” por los resultados y pidió a otras fuerzas políticas no apoyar a la derecha. “La AfD está dañando a Alemania, está debilitando la economía, dividiendo a la sociedad y arruinando la reputación de nuestro país”.
La verdad es que, los hechos hablan, y un gran porciento de la población alemana ha dejado de creer en los políticos tradicionales, en sus promesas vacías y en la falta de seguridad y control que permea a la otrora segura Alemania.


