Justin Trudeau, el hombre que por casi 10 años llevo las riendas del poder en Canadá, ha anunciado este lunes su dimisión tras una ostensible pérdida de popularidad y una crisis en el seno de su Gobierno que le ha dejado debilitado políticamente. Trudeau, permanecerá en el cargo hasta que su grupo designe a un nuevo líder. Su renuncia marca el fin de una era en pleno año electoral.
En una comparecencia pública vistiendo un grueso abrigo debido al inclemente clima, Trudeau habló de bajar temperaturas, pero evidentemente no se refería a las condiciones meteorológicas, sino a la tensión reinante en la norteña nación. “Es hora de un reinicio. Es hora de que baje la temperatura, de que la gente tenga un nuevo comienzo en el Parlamento”.
El líder liberal ha sostenido que retirarse de la ecuación debería ayudar a reducir la polarización y desbloquear el funcionamiento del Parlamento. Además, cree que su renuncia situará a su partido en mejores condiciones de abordar las elecciones, pese al escaso tiempo que podrá estar su sustituto en el cargo.
Principio y final de una “inevitable tormenta”
Las peticiones para que dimitiese habían aumentado desde diciembre, cuando Trudeau intentó destituir a la ministra de Finanzas y viceprimera ministra, Chrystia Freeland, una de sus aliadas más cercanas, después de que esta se opusiera a sus propuestas de aumentar el gasto. Freeland renunció, debilitando aún más la posición del jefe de Gobierno. La ministra cesante escribió una carta acusando a Trudeau de “trucos políticos” en lugar de centrarse en lo que era mejor para el país.
El político, de 53 años, había podido esquivar hasta entonces las presiones de los legisladores liberales preocupados por las encuestas. Sin embargo, en las últimas semanas, al menos dos docenas de diputados y varias agrupaciones regionales del partido, entre ellas las de Canadá Atlántico, Quebec y Ontario, habían pedido su dimisión.
El misilazo de Trump
Como si todo esto fuera poco, se le sumó a la tormenta el irreverente presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, quien se refierió despectivamente a Trudeau como “el gobernador del gran estado de Canadá” como si la nación norteña fuese el estado número 51 de la Unión. Trump amenazó a su vecino del norte con imponerle aranceles del 25% a todas las importaciones si no detenía el paso de drogas e inmigrantes a través de su frontera, tras lo cual Trudeau viajó con urgencia a Mar-a-Lago, la mansión del republicano en Palm Beach (Florida), para tratar de encauzar la situación. Estados Unidos es el destino de tres cuartas partes de las exportaciones canadienses.
¿Quién se hará cargo del montículo?
Todo parece indicar, que las riendas del poder, serán asumidas próximamente por Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador, quien encabeza con claridad las encuestas.
Poilievre ha arremetido contra Trudeau en un vídeo difundido en la red social X poco después de la intervención del primer ministro. “Puede que los canadienses, desesperados por pasar página de este oscuro capítulo de nuestra historia, se sientan hoy aliviados de que Justin Trudeau se marche por fin. Pero, ¿qué ha cambiado realmente?”, se ha preguntado.
Poilievre ha subrayado que todos los aspirantes a sucederle han apoyado sus políticas y ha pedido elecciones anticipadas. El favorito para ganar las próximas elecciones ha criticado “el impuesto inflacionista sobre el carbono”, el “descontrol del gasto, la deuda y la inmigración”, sus políticas de vivienda y el aumento de la delincuencia, los ejes de su oposición al Gobierno.


